Andrés vive en Alemania y trabaja como periodista de turismo. Viaja constantemente conociendo lugares maravillosos, pero a la vez lleva una vida solitaria y sin estrechar lazos. Regresa a Chile antes de asentarse definitivamente en Berlín. En su estadía, asiste a una fiesta de cumpleaños donde redescubre el mundo que dejó de ver. Encuentra a sus amigos de infancia, los hijos de estos amigos, a la encargada de la casa y su inconcluso gran amor, Beatriz. Andrés se relaciona con estas personas importantes en su vida, pero en este momento parecen casi desconocidos para él. En su reencuentro con Beatriz se cuestionan qué serían si hubieran actuado diferente en el pasado. Andrés y Beatriz se plantean una segunda oportunidad, la cual no parece compatible con las personas que son hoy en día.